No puedo evitar pensar en que, el final de una relación
humana se aplaza por lo que representa que por lo que el rumbo actual de la
misma, con esto quiero decir que a veces no se terminan por el recuerdo de lo
que fue y no se ve la situación actual de los implicados.
No dejamos ir a las personas por miedo a no verlas más y el
cariño que se logró en el momento pasado surge a fin de tratar de evitar un
fin, pero las personas cambian y crecen, pero algunas veces las personas o no crecen
al mismo ritmo o en el mismo sentido y es cuando se ve un inminente final.
Cuando las personalidades se vuelven incompatibles lo sano
seria que se diera por terminado la relación, pero el ser humano, creo yo, se
resiste al cambio, el dejar ir a alguien se dificulta, llega el momento que la relación
pasa a un término peligroso y destructivo donde ambas partes no pueden convivir
ni creen posible estar separadas.
En este punto es
cuando nos aferramos al recuerdo de cómo eran las cosas y tratamos de que
vuelvan a ese estado, pero el tiempo solo va hacia una dirección y no podemos
involucionar para estar con alguien, las personas, aunque suene cruel, tienen
fecha de caducidad en nuestras vidas así como nosotros en la de los demás.
Entonces solo nos queda aceptar a la vida como viene y
soltar a alguien antes de que crezca esa relación enfermiza y termine por hacer
más daño del que haya podido llegar a hacer, dejar de ver lo que fue para aceptar
la realidad presente y continuar con el camino que aún falta por recorrer.
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