martes, 26 de junio de 2012

Un error para el final.


“El errar es humano…” esto es más que cierto, entonces que es realmente un error, yo lo considero el hacer algo con consecuencias negativas, pues bien es una de las principales actividades humanas está claro, pero es porque es la principal vía de aprendizaje que tenemos.

El cometer un error es natural y hasta cierto punto normal, las fallas nos hacen, sino mejores si más sabios o experimentados, las experiencias de la vida, buenas o malas, nos forman como seres humanos pensantes.

El obtener resultados no esperados o hacer cosas indebidas, pueden en cierto grado avergonzarnos de nosotros mismos, pero lo más difícil de un error no es corregirlo es aceptarlo, puesto que debemos ir en contra de lo que pensábamos y redefinirnos a fin de aprender y por lo tanto crecer como individuos.

En conclusión la mejor manera, considero, de salir de un error es con la frente en alto y tener la idea clara de “Sí, me equivoque, lo acepto y aprendí de ello” y anqué algunos errores no tienen remedio, es necesario aprender a vivir con las consecuencias, positivas o negativas, de nuestros actos. 




sábado, 23 de junio de 2012

Aferrarse a un pasado presente.


No puedo evitar pensar en que, el final de una relación humana se aplaza por lo que representa que por lo que el rumbo actual de la misma, con esto quiero decir que a veces no se terminan por el recuerdo de lo que fue y no se ve la situación actual de los implicados.

No dejamos ir a las personas por miedo a no verlas más y el cariño que se logró en el momento pasado surge a fin de tratar de evitar un fin, pero las personas cambian y crecen, pero algunas veces las personas o no crecen al mismo ritmo o en el mismo sentido y es cuando se ve un inminente final.

Cuando las personalidades se vuelven incompatibles lo sano seria que se diera por terminado la relación, pero el ser humano, creo yo, se resiste al cambio, el dejar ir a alguien se dificulta, llega el momento que la relación pasa a un término peligroso y destructivo donde ambas partes no pueden convivir ni creen posible estar separadas.

 En este punto es cuando nos aferramos al recuerdo de cómo eran las cosas y tratamos de que vuelvan a ese estado, pero el tiempo solo va hacia una dirección y no podemos involucionar para estar con alguien, las personas, aunque suene cruel, tienen fecha de caducidad en nuestras vidas así como nosotros en la de los demás.

Entonces solo nos queda aceptar a la vida como viene y soltar a alguien antes de que crezca esa relación enfermiza y termine por hacer más daño del que haya podido llegar a hacer, dejar de ver lo que fue para aceptar la realidad presente y continuar con el camino que aún falta por recorrer. 



miércoles, 20 de junio de 2012

Ser y no ser.


En un mundo de apariencias donde el ser humano debe proteger sus huellas a cada paso es imposible determinar dónde empieza una persona y donde acaban las apariencias, cada individuo debería definirse y se aceptarse, en el mejor de los casos, por sí mismo.

Las personas por el simple hecho de ser humanas tienen individualidad y por tanto una esencia, gustos, preferencias, sentimientos y anhelos, pero ¿Qué pasa cuando toda la carga individual no empata con el entorno social en el que el individuo está inmerso?.

Este el dilema que muestra Freud en su Teoría de la personalidad cuando el Yo equilibra al Ello (deseos e instintos) y al Súper YO (conciencia moral y “el idea del yo”). Lo que lleva al individuo a un estado de ansiedad moral y el yo toma mecanismos de defensa en un nivel inconsciente como: Negación, Represión, Ascetismo, Aislamiento, Desplazamiento, Agresión contra el propio self, Proyección, Rendición altruista, Formación Reactiva, Anulación Retroactiva, Introyección, Identificación con el Agresor, Regresión, Racionalización y Sublimación; Es esta ultima la que tranforma al deseo de ello en algo socialmente aceptable. (Boeree, 1998)

También se puede encontrar este mismo cuestionamiento es abordado por el filósofo humanista Emmanuel Kant con el Ser y el Deber Ser.  Kant pone al dilema de una manera consiente, a diferencia de Freud, el dilema obliga a elegir que es lo que quiere ser y hacer, a tomar conciencia de su conducta y dirigirse a una auto superación. (Lorena Álvarez, 2011)

Esta cuestión se enfrenta cada persona en algún momento de su vida, y si bien existen varios cursos de acción sobre este dilema, lo más común u obvio seria adaptarse al grupo social en el que se encuentra, pero una persona no puede cambiar lo que es, solo pude cambiar conductas que lo hagan parecer un ser normal.
Entonces, ¿Se es lo que quiere ser o lo que aparenta ser?, ¿Se define desde El ser o desde lo que se considera normal?, considero que cada persona puede tomar la postura la cual le parezca más cómoda, sin embargo aquellos que deciden definirse desde los estándares de lo normal están condenados a un conflicto interno y los que deciden definirse desde su ser saben que están sujetos al juicio social.

Podría pensarse en este punto que es un cuestionamiento clásico de Hamlet “¡Ser, o no ser, es la cuestión! — ¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?”  [1].

No se trata de elegir, considero, más bien es cuestión de sabiduría, como dice un proverbio árabe “Señor, dame fuerzas para cambiar lo que puedo cambiar, dame paciencia para aceptar lo que no puedo cambiar y dame sabiduría para entender la diferencia".  Es un hecho que no se pode cambiar el entorno ni cambiar la esencia de una persona, entonces la cuestión está en encontrar un punto medio donde el individuo este conforme consigo mismo y no rompa de manera intencional con la dinámica de su entorno, el encontrar la forma de ser y no ser.


[1] “To be or not to be”, Hamlet's soliloquy in act III, scene 1 translated into Spanish by Rafael Pombo, Colombian poet (Bogotá, 7 November 1833 - † 5 May 1912).